27 de abril de 2011

La motivación en Matemáticas (I)

Cuando se prepara una clase de matemáticas, especialmente en los primeros niveles de la Educación Secundaria, una de las preocupaciones principales radica en cómo mantener al alumnado interesado en el tema que se va a desarrollar. Más aún, nos preguntamos cómo debemos estructurar nuestro discurso didáctico para atraer y mantener su atención. Después de todo, las matemáticas tienen la fama de una materia difícil y aburrida.
Entendemos que motivar no solo es invitar al alumno a una predisposición al aprendizaje, sino que también es mostrarle el gusto por la materia que se enseña.
El uso de materiales didácticos como carteles, presentaciones, paneles, etc. ha sido una actividad de los profesores para lograr este cometido. Aún hoy siguen siendo un recurso valioso.
La facilidad con que se puede acceder a la información vía internet, la introducción de las plataformas multimedia en la educación y el desarrollo del software educativo interactivo plantea un nuevo paradigma dentro del cual, el profesor de matemática puede desarrollar estrategias educativas que motiven el aprendizaje de la matemática.
Por otra parte, es labor del docente en matemáticas buscar estrategias que motiven al estudiante. Son muchos los esfuerzos que se han planteado a través del tiempo pero hay algunos que resultan especialmente motivadores en los niveles obligatorios de enseñanza.
En el caso de las matemáticas existen muchos recursos didácticos para motivar, que van desde la importancia de esta ciencia, historia de las matemáticas, juegos didácticos...
En lo que respecta al uso del juego como recurso didáctico para la motivación hay mucha literatura, pero debemos tener presente que juego no significa hacer algo entretenido, sin dirección ni fundamento, ni mucho menos plantear cualquier juego en cualquier tema. Preparar el juego hacia el objetivo que es el aprendizaje del objeto matemático debe ser lo primordial en una sesión de clase.
Es opinión muy frecuente que debemos proponer juegos lógicos para motivar al alumno. Sin embargo, ¿qué se entiende por juegos lógicos?
Todo juego sigue una lógica, y por ende está implícito lo de lógico. Tal vez lo que se ha querido enfatizar es en la elección del tipo de juego para una clase de matemáticas.
En todo caso, no debemos seleccionar cualquier juego lógico, sino debemos escoger un juego donde encontremos la “esencia” del tema que queremos desarrollar. Por ejemplo, en el tema de ecuaciones podemos usar el juego denominado bingo matemático, que nos sirve para muchos otros temas. Este juego es mas idóneo que otros donde sólo se plantea juegos de razonamiento puro, como el sudoku.
Es labor del docente crear, proponer y ejecutar juegos donde el alumno vea lo interesante del tema, mucho más en el área de matemáticas.
Es importante considerar que es el refuerzo y la interacción docente-alumno y alumno-alumno lo que permite la generación de un clima apropiado para lograr un buen desarrollo en el aprendizaje del alumno en el aula. Esto es especialmente necesario y prioritario en el área de educación matemática, en virtud de reducir los indicadores negativos que acompañan a una considerable mayoría de estudiantes a lo largo de todo su proyecto de formación.
Por esta razón, es prioritario para todos lo docentes y en especial a los docentes de las etapas iniciales de formación dedicar un tiempo a reflexionar y crear sus propias experiencias motivacionales para incrementar el interés y la actitud de sus alumnos por los estudios matemáticos en las etapas obligatorias de su formación.

2 comentarios:

  1. ¿Hay un ejemplo que representa estes tipos de juegos a usted? ¿Algo para representar el razonamiento o specificamente el objectivo del contento?

    (Perdone el español oxidado.)

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  2. El uso de los juegos lo podemos plantear en dos momentos y con dos finalidades diferentes, en el desarrollo de la unidad didáctica.

    En un primer momento, al principio de la unidad, se plantea como elemento motivador inicial, para despertar el interés por aprender algo nuevo.

    Al final de la unidad, en cambio, su misión es servir para favorecer la transferencia de los procesos cognitivos aprendidos hacia otras áreas de conocimiento y así integrarlos de manera interdisciplinar.

    Por tanto, la selección del juego, como de cualquier otra actividad dependerá, por una parte de las características del alumnado y por otra de los procesos cognitivos trabajados.

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